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Así nació mi amor por las hierbas…..

 

Pasé prácticamente toda mi infancia en casa de mi abuela, tuve el privilegio de que mis papás construyeron nuestra casa a un lado de la de ella, así que me toco disfrutar mucho a mi abuela junto con mis primos.

La casa de mi abuela era obscura, mucho tenía que ver sus paredes pintadas de colores sombríos y sus pisos de duela, pero todas las tardes de verano alrededor de las 6:00 p.m. había un cuarto en el que entraba una luz maravillosa, sus ventanas estaban hechas con vitro block, así que la luz se difuminaba hermosamente, no era un sol que deslumbraba si no que invade el cuarto con destellos especiales, este cuarto era: el baño de mí abuela.  Lo curioso es que cuando entrabamos ahí era porque teníamos alguna herida.

Recuerdo vívidamente como en una de las ventanas tenía mi abuela un frasco como de botica, se veía muy viejo, no tenía etiqueta, tenía un corcho y un líquido café: LA BENDITA ÁRNICA. La boca del frasco tenía pedacitos de algodón que se iban pegando conforme se iba usando, jamás me dio un olor a rancio o un aroma feo, era simplemente el olor a ÁRNICA, y sabía perfectamente que cuando me golpeaba era salir corriendo a casa de mi abuelita a que me pusieran ese líquido café en mi herida.

El frasco tenía hierbas y mi abuela conforme se iba terminando el aceite le ponía más, no recuerdo si le cambiaba las hierbas o no, si lavaban el frasco, lo único que sé es que se me hacía tan mágico que dentro de un frasco se encontrará la solución para un golpe, un chichón o una rozadura.

Mi curiosidad por la rutina de belleza de mi abuela, las idas constantes de ella y mi tía a la botica a comprar hierbas para hacer menjurjes, el cómo estaba apegada a rutinas que podíamos pensar como pasadas de moda (que hoy en día se están retomando), sembraron en mi esa necesidad de saber más al respecto.

Pasaron muchísimos años cuando comencé con la idea de poner mi negocio y adivina qué ¿dónde crees que comencé a hacer todas mis pruebas?, en casa de mi abuela!!, esa casa se convirtió en mi laboratorio y hoy mi hogar y lugar de trabajo, pasaron muchos años para que me fuera encaminando en uno de los viajes más extraordinarios que he tenido dentro de mi vida laboral, conocer los beneficios de las hierbas y como sacarles el mejor provecho posible, ¿qué si ya sé todo lo que tengo que saber? ni siquiera sé una tercera parte pero eso no importa mientras siga estando esa curiosidad de aquella niña que veía ese frasco con tapadera de corcho y líquido café y se preguntaba ¿qué habrá en ese frasco que sana heridas?